Un tesoro dominicano

La historia maravillosa que se presenta en este Museo, es la de un tesoro desconocido y único en el mundo, enterrado en las altas y aisladas montañas de la región suroeste de la Republica Dominicana, donde el clima tropical y la vegetación exuberante crean uno de los paisajes mas hermosos de la isla Hispaniola, en una explosión de árboles gigantescos y frutales, entre sinfonías de orquídeas bromelias.

El tesoro es representado por una piedra semipreciosa, el larimar, o pectolita azul, que se encuentra solamente en una pequeña zona, muy limitada, de nuestro país; la extensión de su depósito no ha sido completamente estudiada y por lo tanto su disponibilidad puede terminarse en cualquier momento.

Hasta nuestros días, esta piedra no ha sido encontrada en ningún otro lugar de mundo y en estos últimos años se ha convertido en una de las gemas mas raras y novedosas que se conocen.

Radica en el conocimiento único que los hallazgos nos traen: cada fragmento desenterrado de los lugares donde los mineros lo sacan con duro trabajo manual, representa una parte de la historia geológica de nuestro país: nos habla de comienzos, de cuando – hace alrededor de 100 millones de años - nuestra isla era apenas un alargado macizo rocoso que emergía del fondo oceánico, con rocas volcánicas básicas, que fueron emplazadas en el extremo oriental de lo que huy es la Sierra de Bahoruco.

Radica en los colores y las propiedades de esta gema, que tienen su origen cerca del encantador mar Caribe, en un escenario de maravillosa belleza. El larimar guarda dentro de si la esencia del agua y del aire: el agua, relacionada con las emociones del corazón, y el aire que preside a las sensaciones de la mente, en perfecta simbiosis entre el pensamiento y el sentimiento, el larimar establece una conexión de paz que une la mente y el corazón con el color azul de la tranquilidad.

Pensamientos negativos producen sentimientos turbulentos, y de la misma manera emisiones sin balance pueden oscurecer la percepción de la mente. El larimar es como un hilo angelical que teje las impresiones de armonía pacífica entre el corazón y la mente, ayudando a neutralizar y disolver viejos modelos de conflicto interior.

Todos nosotros somos viajeros en el tiempo y el espacio, entre las eternidades, en plena armonía con la naturaleza. Después de visitar nuestro Museo, recuerda que la Tierra está a nuestra disposición para que la admiremos y protejamos: ayúdanos por favor a conservar nuestro sistema viviente de foresta y la belleza del ambiente natural de nuestra isla, para que en el futuro tus hijos y tus nietos puedan disfrutar el encanto de nuestro tesoro dominicano.

More in this category: Origen del Larimar »

Log In or Register

fb iconLog in with Facebook